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Los asesinos del Emperador (Santiago Posteguillo)

diciembre 15, 2011

No esperaba esto. Recuerdo que un día estaba deambulando por El Corte Inglés haciendo tiempo para entrar al cine, y por casualidad me fijé en este libro. Lo dejé un tanto escéptico tras un vistazo rápido. Al fin y al cabo, jamás había leído una novela histórica. A los pocos días, mi madre me dijo que lo había pedido a Círculo de Lectores. Cuando llegó, lo hojeé de nuevo. Mapas, esquemas de batallas, glosario de personajes, diccionario de palabras en latín, dibujos de gladiadores. Comencé a leerlo. No sabía, por aquel entonces, que estaba iniciando uno de los viajes más emocionantes y didácticos que he tenido el placer de disfrutar con la lectura de un libro. “Los asesinos del Emperador”, tras las más de 1000 páginas que lo conforman, se ha convertido en la mejor novela que he tenido el placer de disfrutar este año (no han sido demasiadas tampoco, así que coged esta valoración con pinzas), por encima del esperadísimo “A dance with Dragons”.

El libro narra nada menos que 35 años de la Roma Imperial, pertenecientes al último tercio del S I d.C. con la sucesión de Emperadores, guerras civiles, batallas por el Imperio y un asedio espectacular. Sobre todo, la novela se centra en tres personajes (de las decenas que lo pueblan). Tito Flavio Domiciano, Domicia Longina, su esposa, y Marco Ulpio Trajano, el primer Emperador hispano de Roma.

Pero novelar 35 años de Historia da para mucho más. En un gran recurso, Posteguillo inicia la novela precisamente relatando su clímax, la conjura para asesinar a Domiciano, y sin concluirlo, en un determinado punto, nos adentramos en los 35 años anteriores para dar consistencia a todos los personajes, y sobre todo, sus motivaciones para realizar tal acto.

En el camino, seremos espectadores de primera línea del año de los cuatro Emperadores romanos, una época turbulenta bañada en sangre romana, donde la gente se encerraba en sus casas mientras las tropas de diversas facciones se masacraban y asesinaban a partidarios opositores. Veremos el buen hacer en los inicios de la dinastía Flavia, con un Vespasiano con gran carisma, y su hijo Tito, vencedor en el asedio a Jersusalén (siendo uno de los puntos álgidos de la narración y grabados en la mente a fuego, ya no solo por la narración de dicho acontecimiento, si no por su importancia en la historia que nos cuentan), así como la construcción del Anfiteatro Flavio (el Coliseo para quienes, como yo, no supieran su nombre original) y su ampliación por parte de Domiciano, sin olvidar las batallas por salvaguardar las siempre conflictivas fronteras del Imperio (la novela se divide en varios Libros, y el Libro VI es una auténtica joya, si bien perdería enteros visto individualmente, como parte del todo es brillante).

Uno de los aspectos más apasionantes de la Historia de Roma son su extremistas contrastes (algo que también nos muestra de manera espléndida la serie “Roma” de la HBO). Vemos de primera mano la enorme y avanzada civilización expuesta, con todas sus aristas y formas, así como ese sentimiento de Roma como algo intangible pero poderoso y orgulloso. Una de las más grandes civilizaciones de la Historia de la humanidad. Pero por otra parte, nos muestran la tremenda brutalidad de sus acciones, su completa falta de moral para quienes consideran inferiores, y el divertimento que constituyen los actos más viles de crueldad y salvajismo, como las luchas de gladiadores o las ejecuciones de cristianos, y sobre todo, unas torturas que van más allá de lo descriptible (en particular un caso ciertamente brutal).

Por otra parte, asistiremos a diferentes conjuras y conspiraciones para hacerse con el poder en Roma, así como la fluctuación de altos cargos, siempre en busca de ascender en su carrera política y militar.

Y todo ello narrado de tal forma que cuesta dejar el libro sobre la mesa y dejar de leer. La escritura de Posteguillo es amena y fluye perfectamente, sin hacerse pesada en ningún momento. Sabemos siempre en qué período de la Historia nos encontramos, y los capítulos son cortos en su mayoría, salvo gratísimas excepciones (la batalla del Rin son unas 30 páginas). Si a todo ello sumamos el interés histórico en la novela, siendo además rabiosamente contemporánea, nos encontramos seguramente ante un imprescindible de este año.

Y es que, según el autor y la Historia, Tito Flavio Domiciano, quien sucedió a su hermano Tito en el trono (y este a su vez a su padre Vespasiano) fue un auténtico tirano, paranoico y despiadado, cruel hasta límites indecibles con sus más allegados y con quienes sospechase de conjurar en su contra, o simplemente adquierese notoriedad en el ejército. Una Roma que, según los personajes del libro, ve su fin muy próximo, demasiado, ante los ataques constantes de una cada vez más débil frontera descuidada por el Emperador, pero que resurge de su propio Caos para alzarse más fuerte que nunca.

Al leer los pasajes más oscuros en cuanto al deterioro del Imperio Romano no podía evitar pensar en la época actual en la que vivimos, plagada de corrupción  y dirigentes políticos con poco o nulo carisma, sin rubor alguno por mentir públicamente o defraudar todo lo posible y aún menos poder para solucionar nada.

Según lo indagado por Internet, se avecina una trilogía sobre el personaje de Marco Ulpio Trajano, siendo este “Los asesinos del Emperador” su primera parte, y lo cierto es que un servidor estará muy atento al lanzamiento de su segunda parte. Mientras tanto, podemos seguir empapándonos del mundo Romano con su anterior trilogía sobre Escipión el Africano y Aníbal. Y es que esta novela me ha dado esa sensación que no todos los libros consiguen. Ese sentimiento de abrir el libro y viajar (si se me permite la cursilería) a épocas antiguas y mundos diferentes, embarcarse en las vivencias de los personajes, y sentirse como un espectador privilegiado de esos hechos. Irse a la cama a leer “Los asesinos del Emperador” ha sido, para mí, un auténtico planazo durante el último mes y medio. Recomendable es decir poco.

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2 comentarios

  1. Te recomiendo ampliamente la anterior trilogía : es magnifica. Siento que Posteguillo baja su nivel con esta nueva trilogía quizá por que el personaje no da para mas. Pero si quieres conocer la cúspide de la novela historia, lee la trilogía de Escipión.


    • La tengo en pendientes! Tengo algún amigo que ya se la ha leído a raíz de “Los Asesinos del Emperador” y coincide contigo en que la trilogía de Escipión es una maravilla. Ahora estoy con otras cosas pero en no mucho tiempo me meteré con ella. Un saludo!



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