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Django desencadenado

enero 22, 2013

Había muchas ganas. Muchas de que Quentin Tarantino se metiese de lleno en uno de sus géneros predilectos, el spaguetti-western. Cierto es que todas sus películas beben (unas más que otras) de ello, sobre todo su grandísimo volumen 2 de Kill Bill. Sin embargo, queríamos ver al director de “Pulp Fiction” manejando personajes y escenarios pertenecientes a dicho género. Con “Django desencadenado” Tarantino termina de quitarse esa espinita y continúa su personal viaje a través de los géneros cinematográficos más emblemáticos que ya iniciara con la sobresaliente “Malditos bastardos”. Compartiendo ciertas señas de identidad con su anterior película, Tarantino nos regala dos horas y media de película en la que, en ocasiones, está completamente desatado, y en otras consigue dar en la tecla para darnos una película plenamente disfrutable. “Django desencadenado” termina siendo un divertimento de primer orden que, sin embargo, se queda un poquito a medias teniendo en cuenta la filmografía de este señor. Me explico.

djangoposter

Tarantino puede sentirse orgulloso de haber creado un género él solito. Ese estilo Tarantiniano ha tenido varios deudores y muchísimos admiradores, hasta el punto de que cuando nos acercamos a ver una de sus películas, ésta va a tener esa marca de la casa tan propia. Esta Django no es una novedad en este sentido, y contiene todo el buen hacer del cineasta, sobre todo en un guión donde los diálogos brillan con luz propia. Sin embargo, es fuera del libreto donde quizás encontremos más trabas.

“Django desencadenado” cuenta la historia de Django, un esclavo que conoce, no por casualidad, a un cazarecompensas alemán. Una vez liberado, veremos el devenir de ambos personajes llevando una vida en pos de la ley matando delincuentes, pasados o presentes. Todo ello con el objetivo último, por parte de Django, de liberar a su esposa quien ha sido vendida a parte cuando ambos intentaron escapar de sus antiguos propietarios.

La película puede dividirse en dos partes. Una primera, muy al estilo buddy movie, en la que Django y Schultz (el cazarecompensas alemán) viajan a través del país liquidando a gente, si bien esta parte, lejos de detenerse demasiado en las víctimas de esta singular pareja, funciona a modo de entrenamiento para el protagonista, y poder encarar la segunda parte de la cinta con ciertas rentas de éxito. Una parte bastante liviana, divertida, pero con algún que otro exceso (la escena del Ku Klux Klan se pasa de paródica, terminando siendo ridícula) y que pasa de puntillas a través de la historia. Quizás soy el único, pero eché un poquito en falta mayor desarrollo en esta parte. Aún así, es una primera hora y cuarto casi sobresaliente.

La segunda parte de la película se caracteriza por llevar el peso último de la narración, esto es, cuando los objetivos y las dificultades se hacen más patentes para nuestros protagonistas. Y es cuando aparece DiCaprio. Un espléndido propietario de una hacienda, cruel, sádico y totalmente falto de moral. Y es cuando, también, aparece Samuel L. Jackson, un negrero casi más racista hacia sus congéneres que su propio jefe/dueño/propietario.

Django_desencadenado

A partir de aquí es cuando Tarantino se nos muestra tal y como es. Una delicia. Casi un cuarto de película que se basa en los diálogos entre sus personajes previamente presentados. Si nos gustó la escena de la taberna en “Malditos bastardos”, vamos a aplaudir con “Django desencadenado” en este tramo. Más largo, mayor tensión y más salvaje en su conclusión. Una maravilla digna de todos los elogios.

Sin embargo, un tramo final algo alargado, y una sensación general de no haber visto una película tan redonda como los bastardos hace que esta Django se quede unos peldaños por debajo de lo que se esperaba. No es cuestión de las interpretaciones, donde Waltz, DiCaprio y Jackson llevan el peso continuo de la narración de forma brillante (DiCaprio puede haber hecho el mejor papel de su carrera) o de un Jamie Foxx bastante soso (si bien su personaje es el que menos se luce en toda la película, no tiene mucho de dónde rascar ciertamente), si no más bien de un ritmo a veces demasiado pausado, quizás demasiada recreación en ese aura Tarantiniano que comentábamos, y una historia que, la verdad, no termina de enganchar como debiera. Lo cierto es que al final, no nos termina importando tanto el cómo se desarrollan los acontecimientos, si no ver en diversas situaciones a esos titanes de personajes secundarios que atesora la cinta (siendo esto una auténtica maravilla en todos los sentidos).

QT

Por ello, “Django desencadenado” termina siendo una buena película de Tarantino, con sus pros y sus contras (violencia desatada e incluso algo paródica, sobre todo en esos chorretones de sangre algo exagerados), con ciertos tramos brillantes intercalados con otros algo más funcionales, pero ni por asomo esa obra maestra que hay quien quiere hacernos ver. Si en “Malditos bastardos” Tarantino nos regalaba una trama excepcionalmente secuenciada con diferentes partes y tramas que terminan confluyendo en un cine, en “Django desencadenado” la historia se torna completamente lineal (lo cual no tiene porqué ser algo malo), la cual se sigue con desigual interés. Quizás ahí radique el principal fallo de la cinta. Los personajes secundarios son carismáticos, excepcionalmente escritos y brillantemente interpretados, pero su protagonista, quien nos ha de llevar en volandas a esa conversación a 4 bandas y el clímax final, no termina de cuajar. Lo que nos queda es cierto poso de decepción. Nos lo hemos pasado bien en el cine, hay elementos brillantes, pero no salimos tan contentos de la sala. Esperemos pues a la siguiente incursión de este cineasta, completamente enamorado del medio en el que se expresa, para volver a ver a ese Tarantino que, quizás, en Django se ha dejado llevar demasiado por sus propias señas de autor, por su propio género Tarantiniano, por su enorme pasión por el cine. Lo cierto es que pensándolo bien, ya podría haber más directores y escritores que pongan ese amor en cada línea de guión, en la planificación de cada plano. En Django, cuando le sale bien, le sale realmente bien.

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